La
princesa desmonta su caballo y altiva se dirige al recinto donde el amor le
espera.
Se despoja de su manto y las manos de su caballero se precipitan hacia ella.
Ella se vuelve doncella, olvida el reino del que ha salido, olvida de dónde ha venido.
Mira con recelo hacia la ventana entornada mientras las prendas caen como la lluvia de abril.
II
En el lecho es otra en brazos de su dulce caballero que nada le pide, que nada de ella espera, no espera más que sucumbir a sus encantos y al fiel amor que ella le profesa.
En la fiesta de la alcoba no hay invitados, sólo dos seres que se elevan al cielo entre besos y caricias tejen un amor sincero.
El se pierde en sus ojos, ella se pierde en su ser, en esos brazos fuertes, en esas caricias que le hacen olvidar su posición.
La princesa de canela ya ha tomado una decisión, se olvidará para siempre de su posición.
Altiva vuelve a cabalgar en su caballo va galopando envuelta en besos y abrazos.
El caballero vuelve a su hogar, mujer e hijo le salen a esperar.
La princesa no es ajena a la realidad y entre sábanas de seda consuela su triste verdad.
III
Abandona el castillo, nada de ella se vuelve a saber.
Los apuestos prometidos se preguntan ¿a dónde fue?
Su padre el rey, indignado, ante tamaña mezquindad se olvida de su hija y no la busca más.
Ya no es princesa, se quitó la corona de su altiva testa, se soltó sus negros cabellos y sigue amando a su caballero.
IV
Dicen los lugareños del real reino que una pareja extraña pasea entre los almendros en flor; El se parece a un caballero que antes tenía una gran misión, proteger a la princesa....
A la grupa de su caballo cabalga una gitana.
La gitana es bella, tiene un no se qué real, como aquella princesa de la que no se supo más.
Texto ClaudiaI Castro Sepúlveda.2008Se despoja de su manto y las manos de su caballero se precipitan hacia ella.
Ella se vuelve doncella, olvida el reino del que ha salido, olvida de dónde ha venido.
Mira con recelo hacia la ventana entornada mientras las prendas caen como la lluvia de abril.
II
En el lecho es otra en brazos de su dulce caballero que nada le pide, que nada de ella espera, no espera más que sucumbir a sus encantos y al fiel amor que ella le profesa.
En la fiesta de la alcoba no hay invitados, sólo dos seres que se elevan al cielo entre besos y caricias tejen un amor sincero.
El se pierde en sus ojos, ella se pierde en su ser, en esos brazos fuertes, en esas caricias que le hacen olvidar su posición.
La princesa de canela ya ha tomado una decisión, se olvidará para siempre de su posición.
Altiva vuelve a cabalgar en su caballo va galopando envuelta en besos y abrazos.
El caballero vuelve a su hogar, mujer e hijo le salen a esperar.
La princesa no es ajena a la realidad y entre sábanas de seda consuela su triste verdad.
III
Abandona el castillo, nada de ella se vuelve a saber.
Los apuestos prometidos se preguntan ¿a dónde fue?
Su padre el rey, indignado, ante tamaña mezquindad se olvida de su hija y no la busca más.
Ya no es princesa, se quitó la corona de su altiva testa, se soltó sus negros cabellos y sigue amando a su caballero.
IV
Dicen los lugareños del real reino que una pareja extraña pasea entre los almendros en flor; El se parece a un caballero que antes tenía una gran misión, proteger a la princesa....
A la grupa de su caballo cabalga una gitana.
La gitana es bella, tiene un no se qué real, como aquella princesa de la que no se supo más.
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